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Programa Conferencias y Ejercicios Espirituales

San Ignacio

San Ignacio de Loyola - Oracion

 

 

Ejercicios Espirituales de San Ignacio

 

¡Oh glorioso San Ignacio de Loyola: como si te tuviese presente, te ruego que en estos santos Ejercicios me alcances de Dios Nuestro Señor la gracia de sentir su santísima voluntad y cumplirla perfectamente, a fin de que librándome de mis malas pasiones, limpiando mi corazón de todas mis aficciones desordenadas, siendo sano y puro mi interior, me haga apto para amarle, fuerte para sufrir por su amor y firme para perseverar su santo servicio todos los días de mi vida. Amén.


POESIA A SAN IGNACIO DE LOYOLA (1556 - 1956) por José Hernandez del Castillo S.J.


Ignacio no murió! Vive en el cielo:

vive en las obras que forjo su mente

y animaron las llamas de su celo.

Palpita aun su corazón ardiente;

y sus ojos de místico y vidente

parecen infundir en sus legiones

aquel bélico ardor que a la victoria

las lleva, conquistando las naciones

y desplegando airosos los pendones

que invictos cantan la divina gloria.


Ignacio ya sabia de batallas.

Aunque “soldado desgarrado y vano”

se batio de Pamplona en las murallas

hasta caer herido... Oh soberano

designio oculto del Amor divino!

El mismo Dios tomole de la mano,

y orientando por siempre su camino,

le hizo soñar con otros ideales:

con despreciar las glorias terrenales

y poner en el cielo su destino.


La noche envuelve en sombras el santuario...

Ante el altar augusto de María,

caballero de tiempo legendario

a los pies de su Dama, solitario

sus armas vela hasta el romper del dia.

Y apenas con su luz tine la aurora

los riscos de la histórica montana,

da su espada el vasallo a su Senora,

sus vestidos a un pobre, y sin demora

se viste cual mendigo ropa extraña.


Penitente y estático en Manresa

traza los planes de su noble empresa;

fervoroso romero en Palestina,

de su Rey el espíritu adivina

y en imitar su hechos se embelesa;

mas, cómo descubrir al mundo entero 

la luz de la verdad, si la doctrina

de quien es el Maestro verdadero

no aprende con tesón? Por luengos años

le vereis afanoso, en los escaños

de los colegios, adquirir la ciencia

que, no por libros de saber sublime

mas por secreta inspiración, le imprime

el Espíritu Santo en la conciencia.


Sacerdote y soldado, ya no ansia

sino formar, en torno a Jesucristo,

como Estado Mayor, la Compañía:

denodado escuadrón que siempre listo

para volar al campo de la lucha,

no tenga mas anhelo ni mas leyes

que las voces de mando que le escucha

al sumo Capitán y Rey de reyes.


Oh ejercito valiente de guerreros,

que avanzáis en las lides los primeros

sin temor a los tiempos y al espacio,

llevando de la tierra a los linderos

el inmortal espíritu de Ignacio!

Qué importa que los siglos se deslicen

y el mundo nuevas luchas nos presente,

y sus orantes labios nos predicen

la victoria segura y refulgente?


Vivió buscando la divina gloria...;

vivió trazando planes de estratega...;

mas al sentir que silencioso llega

el final de esta vida transitoria,

a su Rey Eternal su alma le entrega...

aun entre nosotros se le siente...

Ignacio no murió! Vive en el cielo:

vive en las obras que forjo su mente

y animaron las llamas de su celo!

 

Conoce la Historia de San Ignacio de Loyola

 

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